Autor: Dr. Enrique Velazco Reckling, Ph.D.
Fecha: Noviembe de 2007
Descripción: Las “Bases para una Estrategia Integral de Crecimiento Inclusivo con Empleo Digno” es un nuevo aporte del Dr. Enrique Velazco Reckling y de la Fundación INASET al urgente debate sobre la problemática productiva. El trabajo destaca que el desarrollo integral, inclusivo y sostenible, es el resultado de complejas inter-relaciones entre los objetivos sociales, las políticas, la institucionalidad y los intereses de los actores sociales, económicos y políticos. Además de ofrecer propuestas concretas, conceptualmente plantea que al centro de una estrategia de desarrollo integral – social y económicamente viable–, está la redistribución de la riqueza conforme ésta se crea, a través de puestos de trabajo y de oportunidades de ingreso cuyas crecientes Productividades y Valor Agregado, se traduzca en niveles saláriales cada vez más altos.
Los planteamientos, sustentados en evidencia empírica sobre el desempeño económico y social boliviano de los últimos años y en comparación con otras realidades, son una contribución al debate y a la reflexión en la que todos los bolivianos deberíamos participar. De hecho, el enfoque y el contenido de este trabajo, centrado una vez más en el tema productivo y el de la creación de empleo digno en Bolivia, brindan una excelente oportunidad para compartir con todos los lectores algunos puntos de vista sobre esta urgente tarea.
Al comenzar el tercer año de su mandato, el gobierno del Presidente Morales ha fijado que su prioridad es el desarrollo productivo que permita responder, adecuada y oportunamente, a las crecientes demandas sociales por empleo e ingresos dignos. Por esto, el desarrollo de productos y de mercados, el acceso al crédito, el desarrollo tecnológico, la asistencia técnica, la capacitación y todas las otras acciones que permitan el desarrollo sostenible del sector productivo nacional, son altas prioridades del Gobierno.
Pero la implementación de las acciones específicas que permitan atender estas prioridades, enfrenta en el momento actual obstáculos, especialmente relacionados a debates y a diferencias políticas. En este sentido, en primer lugar se destaca que a pesar de las diferencias en nuestras visiones políticas, cuando se abordan los temas de desarrollo, la creación de valor, la equidad y los otros temas de la agenda económica, por lo general todos los bolivianos tienen grandes coincidencias. Esto muestra que cuanto mas rápido superemos el escenario del debate político y cuanto antes ingresemos al debate sobre temas productivos menores serán las diferencias entre los bolivianos sinceramente comprometidos con el país.
En este marco general, se coincide que el mensaje del presente documento de que la conquista de nuestra soberanía sobre los recursos naturales, como los minerales y los hidrocarburos, puede transformarse de una ventaja en una “maldición”. Todo dependerá en cómo utilizamos la renta generada por la explotación de estos recursos. Si la destinamos para impulsar la producción e incrementar la productividad y la competitividad, con responsabilidad social y en comunión con el medio ambiente, los frutos serán buenos.
Se coincide también en que el otro reto complementario es el fortalecimiento institucional del aparato del Estado. No se puede concebir el desarrollo productivo integral sin profundas y prontas trasformaciones económicas y sociales; para ello, necesitamos un Estado que juegue un rol protagónico como un actor importante en la inversión allí donde el sector privado no sea capaz de hacerlo, allí donde se necesite complementarlo o capital semilla para dar nacimiento, fortalecer y desarrollar un sector privado innovador, emprendedor y altamente comprometido con valores como la equidad social y la sostenibilidad ambiental.
El documento ilustra también cómo la coyuntural salud financiera producida por las exportaciones del gas y sus excelentes precios, el resultante superávit comercial y el incremento de las reservas internacionales, están fortaleciendo nuestra moneda con lo que se penaliza las otras actividades productivas –creadoras de valor y generadoras de empleo– cuya competitividad en los mercados mundiales disminuye; es decir, la bonanza fomenta la importancia y el contrabando de productos extranjeros, destruyendo la base productiva y los puestos de trabajo nacionales. Se necesita sin duda, una cuidadosa política financiera y monetaria que apoye prioritariamente la inversión productiva, toda vez que la calidad de los resultados y su impacto positivo a mediano plazo, dependen de una equilibrada y firme política en estos aspectos.
La conclusión a la que lleva el análisis, es que estabilidad macroeconómica y el propio crecimiento son importantes, pero que deben subordinarse al objetivo productivo y no al revés. Sin duda, hoy Bolivia vive una coyuntura de excepcionales oportunidades para cambiar la matriz productiva, descolonizar el estado y construir una economía al servicio de la gente. Pero este objetivo tiene como su principal obstáculo el enfrentamiento político entre los sectores minoristas, pero poderosos, que fueron los privilegiados del anterior modelo concentrado de la riqueza, y los sectores populares que no recibieron “ni gota” de las inversiones concentradas en pocos sectores por una capitalización-privatización que tampoco produjo el crecimiento económico esperado
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